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sábado, 1 de octubre de 2011

el valor de lo relativo


Nos quieren hacer creer que todo en esta vida tiene un precio. El tiempo es oro, dice alguien: en algunos parkings pagas el minuto como si lo fuera. El agua, necesaria para vivir, en Murcia adquiere un valor que en otras Comunidades escandaliza. El aire, sin el que tampoco podemos sobrevivir, también tiene precio. No el aire tóxico que respiramos por la calle, sino el de casa. Pagamos por tener el aire frío o caliente según la época del año. Pagamos por humidificarlo si tenemos problemas de pulmones. Con nuestros impuestos pagamos por tener un parque limpio por el que salir a pasear ¡pagamos por poder caminar! Pagamos por la salud y el físico. Vamos a un gimnasio tres horas a la semana, pero mientras tanto usamos ascensores, escaleras mecánicas, cogemos el coche en lugar de caminar doscientos metros… y después ¡vamos al gimnasio!

El amor también se compra. Bueno, no el amor, pero sí el matrimonio. Parejas que los ves y piensas: si no tuviera dinero, iba a estar esa ‘pedazo de tía’ con él. Y viceversa. Se compra el sexo, y repito el tópico de que es el negocio más antiguo del mundo. Y digo negocio, no trabajo, porque la explotación nunca la aceptaré como trabajo. No me digan: pues hay mujeres que viven de eso. Porque también hay mucha gente que vive de pedir en la calle, y a nadie se le ha ocurrido siquiera legalizar la mendicidad como oficio. Aunque no daré ideas, porque hay tanto idiota ahí fuera…

Se compra la amistad. Bueno, no la amistad, pero sí la compañía. Personas que se rodean de otras a base de pagarles desayunos, cafés… Van siempre con una legión de acólitos y parecen las personas más sociables del mundo. Sin embargo, el día que dejen de pagar las rondas, se quedarán más solos que la luna. Igual pasa con los jefes que parecen enrollados, que creen comprar el respeto de sus empleados con pequeños ‘premios’ y comidas de empresa. Sin embargo, si los empleados tuviesen que pagar estas comidas, no iría ni el tato. Porque los jefes siempre serán jefes, y están ahí para mandar, no para ser tus amigos. Además, bastantes horas los tienes que aguantar en el trabajo como para verlos fuera de él.

Es difícil encontrar algo que sea gratis. Igual que es difícil encontrar el amor incondicional. La amistad verdadera. Los besos y los abrazos sinceros. Pero cuando los encuentras, te das cuenta por qué no tienen precio, por qué no los cambiarías por nada. Porque hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás… eso creo que ya saben como acaba. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

café

Tengo que reconocerlo: He recaído. Recaí hace unos meses. Tras varios años alejada de la cafeína... he vuelto a ella. Mi manchadito al día empieza a ser una costumbre tan sagrada para mí como la música de mis piratas.
Quizás se deba a que durante los años que dejé el café, tenía bastante más tiempo para dedicarlo a la cama. El sueño suplía la cafeína, era un sucedáneo. Eso era antes. Ahora, incorporada al 'mundo laboral', obligada a madrugar cuando toca y cuando no también, mi cuerpo ha dicho basta.

Fue poco a poco, y cuando vine a darme cuenta, había caído. Al principio era esporádico: alguna mañana llegaba al trabajo con tiempo de sobra y me decía a mí misma que estaba bien un café para hacer tiempo hasta que fuese mi hora de 'picar'. Empecé una vez por semana, después varias veces... y ahora si algún dia no tengo tiempo de tomármelo, lo echo en falta.
Somos animales de costumbres (esta frase tendría también sentido sin las últimas dos palabras).
Hay personas que acompañan el café con un cigarrillo, pero como yo no fumo, lo acompaño de otras cosas. Como trabajo en turnos de mañana o de tarde, cuando trabajo de mañana, el café va a acompañado del periódico y su autodefinido, para empezar el día jugando con las palabras pero sin hablar, y así golpear las neuronas para que espabilen. En cambio, cuando trabajo de turno de tarde, el café va acompañado de los Simpsons, pues el bar donde lo tomo es un bar familiar, con niños incluidos, que tienen siempre a los reyes de los dibujos a todo volumen. Y comenzar el trabajo tras una dosis de ironía y la estupidez de Homer, tambien es un buen comienzo.

jueves, 30 de junio de 2011

ya no puedo prestarte mis alas: las estoy usando

Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna (...)
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas (...)
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada.
Llévame a ver salir el sol
cuando enrede los cabellos en tu nuca
llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas (...)
vuelo equivocado, tu voz es el viento
que rompe las olas
 

Quique González, Rompeolas

Estoy con ganas. No sé exactamente de qué, pero sólo tengo ganas de moverme. De no parar. De ir venir, quedar, salir. Hasta caer rendida en la cama por la noche. Se aproximan mis vacaciones y eso me anima... tengo expectativas que espero que se cumplan. Si no, tampoco pasa nada, me propondré nuevas cosas, y alguna vez las conseguiré. La vida debe ser eso: probar, probar, probar... hasta que suene la flauta. Hasta que sientas que ahora sí, por fin, lo lograste. 

Y después de lograrlo, a por algo más. Piedra a piedra. Así hicieron la muralla china y dicen que se ve desde la luna...

Hasta que sientas que es para siempre. O al menos que estés seguro de QUERER que sea para SIEMPRE.  Otra cosa es que luego lo sea. Pero el tener las cosas claras da tranquilidad. El que los demás las tengan, es problema de ellos. 

Será mi voz. Serán mis ganas. Será mi sonrisa. Será lo que sea, pero se me acercan muchas personas desconocidas. ¿Inspiraré confianza? Será que obviamente no soy tan mala como algunos creen. 

Sí. Será eso. Será que estoy tranquila. Que todo marcha bien. Que ahora espero sin desesperar porque no depende de mí. Y si sale bien, genial, sino también genial. 

Caer, levantarse. 

Es de cajón ¿acaso hay más opciones?

Por eso ahora no puedo prestarle mis alas a nadie: las estoy usando.


 

martes, 12 de abril de 2011

amigos de regadío

Llevaba mucho tiempo sin verte, y hoy, cuando al fin hemos quedado, me he dado cuenta que echaba de menos nuestras conversaciones.
Me prometo cuidar más a los amigos. Regarlos, que se suele decir.
Aunque, como dice el rey Sabina, las mejores promesas son esas que no hay que cumplir...

abandono

Cuando se pudra el cielo, cuando silben las balas,
sabrás que dejo todo si tú me dices ven,
porque sigues contando conmigo por las malas,
por más que descarrile mi último tren.
J. Sabina

Abandono si creo que puedo conseguirlo. Quizás no quiera hacerlo. Quizás me proponga adrede metas inalcanzables precisamente por eso, porque me da miedo lo que puede haber detrás de haberlo conseguido todo. 
Abandono si siento que eres demasiado mío porque no quiero que lo seas. Las personas no somos de nadie. No quiero que una persona sea de nadie. No somos posesiones. Eso lo son los objetos, las cosas. Nosotros somos eternos si somos dos.
Abandono si es demasiado fácil, pues seguro que no merece la pena. 
Abandono si está al alcance de mi mano, pues quiero recompensas sólo si hay esfuerzo. 
Abandono el tren, si sé donde me lleva.
Tú me lo dijiste el otro día: tengo ganas de irme contigo, aunque sea a la mierda. 
¡Pues vamos!

jueves, 10 de marzo de 2011

mierdecillas por el mundo

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jueves, 3 de marzo de 2011

mi relación insana con el cine


El domingo me acosté tarde viendo 'El gran Levosky', de Jeff Bridges, que me había comprado con el Público. Y desde este pasado lunes que en la Sexta3 ponen películas todas las noches, me van matar de sueño.

Todas las noches una buena peli. Esta semana ya llevo dos de tres. El lunes 'Seven' y el martes 'El club de los poetas muertos', capitán mi capitán... (qué joven está el Wilson de House). Anoche miércoles perdoné porque 'Romeo debe morir' tenía pinta de ser la tipica peli de chinos en la que nunca sabes quien es quien. También perdoné porque televisaban al Barça, y lo primero es antes. Pero esta noche, 'Dark City', con la adorable Jennifer Connelly no sé si se me resistirá, pese a que la peli no parece gran cosa...
El caso es que trasnochar y madrugar nunca ha sido una buena combinación, pero estos de la Sexta3 me lo ponen difícil.
Y esta mañana, a las 6.30, hubiese tirado el despertador contra la pared, me hubiese acurrucado bajo el nórdico, y allí seguiría aún.

lunes, 28 de febrero de 2011

mi felicidad no se toca

'la costilla que me falta, cuelga de tu corazón.
Soy un completo incompleto si me giro y no te veo
como una persona a medias, sabes a qué me refiero...'
Jarabe de Palo, Completo Incompleto

http://www.youtube.com/watch?v=hRXWeedkC_0&feature=player_embedded#at=120

¿Sabes? Lo de hoy ha sido una prueba. Las cosas pasan por algo. Lo sé. Y los círculos se cierran. Nosotros hoy hemos cerrado uno en el que aún no habíamos girado. Pero no importa que las cosas salgan bien o menos bien, si nos pasan juntos. Porque hoy he estado enfadada con el mundo hasta que te visto. 

Cuando me he subido a tu coche, he sabido que todo estaba bien, exactamente igual que ayer. Quizás esto nos tenía que ocurrir. Ilusionarnos por algo que no tiene más valor que el que los hombres le han puesto. Y al no poder conseguirlo, no pasa nada, porque nosotros  nos seguiremos despertando jugando, siempre. 

Lo nuestro no tiene precio. Ni se compra, ni se vende, ni nadie, excepto nosotros, puede sacar beneficio. 

Nuestro amor es el único comercio desinteresado que existe. Es lo único que nos hipoteca a veinticinco años. Lo único que tiene que preocuparnos. Lo único que tenemos que cuidar, porque es lo que nos hace felices. 

Las 'cosas' que pueden tocarse, no me hacen feliz. 

Por eso estoy tranquila, como no pensé estarlo en una situación así. Porque tengo muchas cosas que nunca podrán quitarme. Y porque sé que lo único que tengo es lo único con lo que tengo que contar. Y ese 'único', son muchas cosas. 

Sonreiré siempre. Porque las lágrimas nunca han solucionado nada.

Pd: confía solo en la parte del tesoro que ya han tocado tus manos (B. Prado)


jueves, 24 de febrero de 2011

al carajo

'podrás destrozar todo aquello que ves,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear'
La quiero a morir, Jarabe de Palo

Hoy mi cabeza vuelve a estar lejos de aquí. Pienso en hoy, en cómo estarás. En lo que has pasado y lo que aún te queda.
Pienso que los días no deberían correr tanto. Que tú no deberías estar donde estás. Que la vida no está siendo justa con mucha gente.

Pienso también que estoy harta de incompetentes en puestos de relevancia. Directores cuya mayor preocupación es mejorar sus estadísticas de victoria en el Solitario.

Pienso que tengo que respirar hondo. Porque la semana se me está pasando volando, y pronto llegará el día de... ¿de qué? Odio la incertidumbre y que las cosas no dependan de mi. Porque lo que de mi depende... lo consigo sí o sí, carajo!


viernes, 11 de febrero de 2011

¿qué ha pasado hoy en el mundo?

'Sucede que a veces me canso de ser hombre
y es tal vez porque quiero alcanzar las estrellas;
pero mi alma
se avergüenza de mi raza
y en mi boca
no se apaga la sed'


 

Hoy prefiero no saber qué pasa en el mundo, sólo he comprado el Público por la peli que traía, el 'Diario de un rebelde', una peli que vi hace años y quiero volver a ver, puede que esta noche... Pero no lo he leído (aunque el del domingo, Público cae seguro, que escribe Sabina su firma, 'con el grito en el suelo').

No quiero leer laverdad digital, como hago a diario. Ni mirar las firmas de opinión de El País. Ni visitar periodismohumano.com. No quiero ver blogs. Hoy no.
Ni saber que pasa en Egipto, donde espero que al menos sus pirámides sigan en pie.
Ni saber nada de Marta del Castillo.
Ni de pactos entre partidos políticos y partidos políticos que usan para despistar pseudónimos de sindicatos.
Tampoco quiero saber nada del pseudónimo Sortu, la misma mierda pero con perfume para que no cante tanto.
Ni de las payasadas de Mou.
Ni lo que cobra Guardiola.

Hoy no he visto las noticias. Tampoco he podido. Pero igualmente no quería verlas.
Hoy es uno de esos días en los que prefiero vivir en 'mundos de Yupi' y no mirar lo que hay fuera.
Estoy harta de escuchar cosas malas y sentirme impotente porque no depende de mí que cambien.




Los que pueden cambiar el mundo, no lo hacen.
Los que queremos cambiarlo, no podemos.




Así que nos quedamos como estamos ¿no?

miércoles, 9 de febrero de 2011

rachas, ahora estoy en la mala

"me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz'
A. Vega

A veces me siento muy cansada.
A veces cuando me suena el despertador, quisiera taparme la cabeza y no salir de la cama.
A veces quisiera que llegue el día en que no tenga un reunión en el trabajo.
A veces quisiera no tener que seguir perdiendo tiempo en el dentista.
A veces quisiera poder abandonar el paracetamol sabiendo que no habrá dolor.
A veces quisiera decir lo que pienso a aquellas personas con las que no se puede ser sincero por miedo a represalias.
A veces quisiera no ser tan frágil cuando tengo miedo.
A veces quisiera estar en cualquier otro lugar.
A veces quisiera que se me comprendiese.
A veces quisiera que el tiempo pasase deprisa, y que por fin sea mañana.
A veces quisiera que no me buscasen para nada, no quiero más responsabilidades.
A veces me pregunto ¿para qué?
A veces me pregunto ¿por qué?
A veces me pregunto ¿vale la pena?
A veces me pregunto si unos simples soñadores podemos hacer que el mundo sea un poquito mejor de lo que es.



miércoles, 26 de enero de 2011

cosas de niños

'tu mayor error fue morirte hacia fuera'
María Dolores Andreo

El otro día, en un viaje de avión, mi compañera de asiento me dijo algo que me hizo reír. Cuando estábamos despegando y Barajas era sólo unas luces en la noche, y Madrid apenas se divisaba bajo esa nube tóxica que cubre todas las ciudades, mi compañera, mirando por la ventanilla, me dijo:
- ¿Te acuerdas cuándo éramos niños, veíamos un avión y lo saludábamos con la mano?
Qué iluso es uno de pequeño. ¡Cuantos saludos perdidos! Dirigidos a la nada...

Entonces recordé una conversación que tuve hace demasiados años con una  amiga a la que acababa de morírsele un abuelo, y reflexionando sobre la muerte ella con un cigarro y yo con una coca-cola, recuerdo haberle dicho:
- Lo mejor es cuando somos niños. Porque cuando somos niños no sabemos que la gente se muere.
Ella se rió sin ganas. Tampoco pretendía hacerla reír... Solamente recordaba mi primera pérdida, en la que los pies me bajaron a la tierra y tuve por primera vez conciencia de la muerte. Hasta entonces no había pensado en ella, ¿por qué debería haberlo hecho?



lunes, 27 de diciembre de 2010

¿qué coño habrá querido decir?

Ayer ví 'Precious', una película muy buena, pese a ser un botón de muestra de que la vida puede ser muy, muy jodida para algunos.
Hay un momento de la peli en el que la psicóloga le dice a Precious, una chica de 16 años embarazada por segunda vez de su padre: los más largos viajes comienzan con un solo paso.

Sin duda una frase motivadora para el cambio. Pero en cambio, la chica sale de la consulta pensando: 'los más largos viajes comienzan con un sólo paso... ¿qué coño habrá querido decir con eso?'

Y es que a veces todos ven la salida del túnel menos tú. Y así te la indiquen con luces fluorescentes, seguirás sin verla.
Cada persona tiene su momento de cambio, y el cambio tiene que venir de dentro, no de fuera.

domingo, 26 de diciembre de 2010

flash back

'A veces, los días están repletos
de esquinas y 
yo me araño
con todas'
Vega Cerezo

Recuerdo que, cuando era niña, había días en los que me sentía muy triste. Escribía bajo la sombra de un pino mi tristeza en el diario que en ese momento llevase entre manos. Escribía sobre un sentimiento que no acababa de comprender, sobre un dolor que no terminaba de doler. Los sentimientos de tristeza pasaban rápido, sin saber bien a qué se debían. 
De niño sientes miedo por un dolor que no entiendes, que nadie escucha cuando intentas explicarte. 
De mayor sientes un dolor que sabes muy bien a qué es debido, y aunque quizás alguien estaría dispuesto a escucharte, no puedes hablar, se te ha olvidado cómo hacerlo.
Busco apoyo. Pero no sé que es lo que falla: si yo o el mundo, pero tengo algo difícil de explicar, que no sé como compartir, que no quiero destapar.
Los apoyos no están porque en el fondo yo no quiero apoyarme en nada ni en nadie. Quiero poder, poder sola. 
A veces me pregunto si esto es todo, si de verdad no hay soluciones. Si alguien las busca.
A veces dejo de creer en las personas. Entonces todo deja de tener sentido, porque si las personas no merecemos la pena... para mí no hay nada más.
Busco. Busco una sonrisa por la calle. Una mirada de esperanza. Una expresión de amor desinteresado. Busco una palabra que me convenza. Una canción que me haga sentir. Una película que me remueva. Una persona que no sea como todas. Una lágrima que no sea salada.
El mundo gira por inercia. Porque sus engranajes fueron diseñados para eso. Mi tristeza es que las personas, pese a no ser máquinas, también nos movemos por inercia. Seguimos un camino invisible en el suelo pero grabajo en nuestra cabeza como tallado en piedra. Somos esquemas, programables como en 'un mundo feliz' de Huxley. 
Idiotas por vocación. Programados como canales de televisión.... me gustaría que la máquina se rompiera. Que explotase, saltando en mil pedazos. Volver a las cavernas. Olvidar que somos sapiens sapiens... empezar de cero. 
El mundo necesita una segunda oportunidad, aunque sea para cagarla de nuevo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

demasiado de todo

Tengo demasiadas cosas en las que pensar como para ponerme a escribir.
Tengo demasiado poco tiempo libre como para dedicarlo a escribir.
Tengo demasiadas cosas pendientes como para escribir.
Tengo demasiadas prioridades que están por delante de escribir...
Espero que dentro de unos meses, mi vida esté por fin más tranquila, y vuelva a retomar este blog con más ganas.
Porque mis entradas son cada vez más esporádicas y cansadas.
Porque las cosas que tengo en la cabeza no son nada literarias.

jueves, 2 de diciembre de 2010

no te pares

Tienes demasiado tiempo libre. Siempre lo he pensado. Por eso no eres feliz. Porque tienes demasiado tiempo para pensar. Y no estamos programados para pensar. O al menos para pensar y ser felices. Ambas cosas son incompatibles, ¿o acaso crees que algún filósofo era feliz?

No pienses. Actúa. El cambio está en las cosas que hacemos, no en las que pensamos.

Y tenemos que cambiar muchas cosas.

sábado, 23 de octubre de 2010

arte en el caos

CAHIT: Sibel… siento haberme largado antes, ¿vale? Perdona.
SIBEL: No importa.
CAHIT: Soy enfermo mental, ¿sabes?
SIBEL: ¿No lo somos todos?
'Contra la pared' de Fatih Akin
 
El mundo de las enfermedades mentales es desconocido para mí. 
Pero hoy he sentido mucha curiosidad por saber cómo funciona el cerebro de un enfermo mental. 
La vida es así, un día conozco a una persona sin hogar, y quiero conocer la historia que hay detrás. 
Otro día conozco el trabajo que realiza una persona con problemas mentales, y quiero meterme en su cabeza.
Tengo que leer mucho sobre el tema... porque un enfermo mental no es un loco, ni todos los enfermos mentales tienen la misma patología. 
Quiero saber.

sábado, 16 de octubre de 2010

aquellos lejanos años de univerdad

'y cuando bajan de la luna, con el sueño del revés y un futuro sin mañana...' 
Joaquin Sabina, Lágrimas de plástico azul
Cuando nos volvemos a ver, es como si el tiempo no hubiera pasado. Nos vemos cada muchos meses, cuando por fin conseguimos cuadrar cuatro agendas, cada una de una punta de Murcia, una de Alicante. Tardamos días en decidir que día nos viene por fin bien a las cuatro. Y cuando quedamos, retrocedemos en el tiempo, viéndonos con la perspectiva que dan los años.
Volvemos a ser cuatro universitarias con más sueños que años, con más inseguridades que certezas, con más ganas de cambiar el mundo que el mundo tiene de hacerlo. Rememoramos profesores capullos, asignaturas inútiles, esas tardes en la cafetería con esas 'bolsacas' de gusanitos (que siempre acababámos comiendo en clase). 
Recordamos los buenos ratos. Las comidas en el Centro Social. La graduación, (y  como  salimos pitando del acto de graduación a comprar unos vaqueros y una camiseta para sentirnos más nosotras durante la cena, menos 'disfrazadas'. Hacer una bola los vestidos para guardarlos en una bolsa de plástico. Y aparecer en la cena por la que pagamos lo que no valía, vestidas de diario, y las demás de peluquería). Como si la universidad fuese solo eso: buenos ratos.
Parecemos haber olvidado las colas en la copistería, las horas de estudio en la biblioteca, las horas que dedicamos a ciertos trabajos y proyectos grupales. No recordamos aquel mal rato en el examen oral de fulanico. Ni que los ordenadores nunca funcionaban bien. 
Cuando pasa el tiempo, recuerdas lo bueno. Y la carrera ya no la recuerdas tan difícil. Te parece normal haber pasado horas y horas estudiando, cuando ahora no serías capaz de sentarte ni una hora seguida. 
Cuando quedo con ellas, es como si el tiempo no hubiera pasado. Tres años después, cada cual con nuestro trabajo, con nuestra vida, mantenemos un vínculo de haber pasado muchas horas juntas (demasiadas en la cafetería).
Qué pasará con el tiempo, no lo sé. Pero de momento disfruto cada café con ellas como si aún me preparase para fin de carrera. 
Y es que, la vida ha dado muchas vueltas. Y las que tiene que dar.

jueves, 14 de octubre de 2010

el roto de tu ombligo


“Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción.
Cuántos besos me perdí por no saber decir ‘te necesito’”
Joaquin Sabina (el rey)
No se puede ser feliz o infeliz por comparación. Te sientes feliz porque hay mucha gente más desgraciada que tú. Te sientes infeliz porque hay también mucha gente que tiene la vida más fácil que tú. Mides tu felicidad según con quien te dé por compararte esa mañana. Eso no es ser feliz, porque (aunque suene a filosofía barata) la felicidad tiene que empezar por ti mismo. Si no te aguantas ni tú, no te aguantará nadie. Si eres incapaz de ser feliz solo, no podrás estar acompañado.
Siempre habrá alguien más alto que tú, alguien más bajo. Una persona que te haga sentir inferior y otra con la que te sientas el rey del mundo, como Dicaprio en aquella peli, la peor de su carrera.
Mira tu ombligo por una vez. Sí, siempre critico a quienes únicamente ven su ombligo, a quienes no les alcanza la vista más allá de su nariz. Me gustan las visiones amplias. Conocer un lugar antes de juzgar a sus habitantes, porque como dice Sabina: todos los vascos no van con metralleta. Y como digo yo: todos los andaluces no tienen gracia, algunos ‘ni chispa’.  Pero ahora, te pido lo contrario, que mires tu ombligo. Comparar es lo fácil, lo barato, pero mira que tienes en tu casa. Plantéate si puedes ser feliz con tu familia, con tu pareja, si tus amigos lo son… No veas la paja en el ojo ajeno. Ni grites cuando creas llevar la razón, porque la razón se pierde por las formas.
El otro día, pensaba mucho en esto, en el hecho de la comparación. Estaba hablando con otras personas que trabajan en lo social, y no me gustaba esa actitud de ‘pobrecitos los excluidos, vamos ayudarles’. En un tono de superioridad que no es real, porque un excluido es una persona más, como tú y como yo, y porque por tu profesión tengas la suerte de poder echarle una mano, al final el que decide si sale del pozo o no es él: con su actitud, con su lucha, con su seguridad. No se les puede mirar por encima del hombro. A nadie. Y es que hay que olvidar las cosas que se aprenden en la universidad, en la que lo primero es ‘detectar que necesita una persona para dárselo’. No. No hay que ver únicamente las carencias. Hay que ver las capacidades de la persona, sus posibilidades. Fomentar lo bueno que hay en ella. Porque siempre hay muchas cosas buenas, y las cosas malas son coristas de burdel que quedan en segundo plano. Al menos a mí, esta filosofía me gusta más que la que me enseñaron mis ‘ilustres’ profesores.
En fin…
Sé que he tenido este blog bastante abandonado. El tiempo no me sobra. Y últimamente lo he aprovechado para leerme varios libros que ya protestaban en la balda por mi dejadez. También escucho mucha música, a mi rey Sabina que me encandiló en concierto, el único putero que me cae bien. Al menos que yo sepa, porque no todos lo reconocen. En cambio él, le dedica canciones a la meretrices, qué tío...
Mejor que te calles, no creo en quimeras.
Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón.

lunes, 11 de octubre de 2010

Pataitas

Todos tenemos un límite y a veces me siento tan cansando... Se trata de un cansancio psicológico, no físico. Cansado de que no se valoren mis ideas; cansado de que mi trabajo sea algo así como, "estar todo el día detrás de una pantalla de ordenador, -tocándome el nabo-"; cansado de poner buena cara en público y en privado; cansado de ser simpático; cansado de que mi ego se muera de hambre; cansado de ser ninguneado. Las pataitas me están desgastando de nuevo. Ahora quisiera estallar como la última vez.