miércoles, 14 de julio de 2010

arrugas


Estoy demasiado tiempo aquí. Empiezo a arrugarme por dentro. Así lo siento. Es como cuando llevas mucho tiempo metida en el agua, y empiezan a arrugarse los dedos, y ponerse ásperos. Eso es un aviso físico para que nos salgamos de la piscina. Porque si no lo siguiente será enfriarnos, tiritar, que los labios se amoraten…
La tristeza, el miedo… me han tenido estancada unos meses. Me sentí cómoda teniendo miedo, y decidí quedarme ahí. Por qué no. El miedo justifica el mal humor. Los silencios. Las lágrimas. Y ahí, donde habita el miedo, no hay solamente agua. Hay fango, arena y bichos microscópicos que me herían por dentro: las dudas, la impotencia. Sí, ahí me llevó sin duda la impotencia. Es lo que sentimos cuando nos damos cuenta de que hay cosas que se nos van de las manos, que no podemos cambiar, que no dependen de nosotros… perdemos el control.
Pero ya empiezo a estar arrugada. Cansada de sólo tener ganas de dormir y de sentirme mal por hacerlo.
Toca salir del agua. Del miedo. Apretar los dientes.

martes, 13 de julio de 2010

me había olvidado de lo bueno que es beber y beber cuando todo va mal

'el cielo era del color de una sábana lavada con lejía, y al final de la mañana, esa sábana estaba tan llena de sangre, que caía sobre el suelo, para que al día siguiente la volvieran a lavar con lejia y cubrirla de sangre'
La ladrona de libros


Sí...
tienes razón:
TENGO MIEDO. 
Lo que no te imaginas es cuánto.

sábado, 10 de julio de 2010

la Coca cola y la felicidad

Creí tener la receta de la felicidad, pero la he perdido. La felicidad debe ser algo así como la fórmula de la coca-cola. Que hay muchos imitadores, que parecen coca-cola por el color... pero falta algo: sabor, aroma. Pues esto será igual. Creía tener la receta para ser feliz, y aunque tengo muchos ingredientes para sentirme feliz, falta uno muy importante que hace que no lo sea por completo.

viernes, 9 de julio de 2010

palabra de médico

Aún lo tenemos todo. Mi querido Saramago tenía razón, como siempre. Tenemos esperanza, y eso es todo lo que necesitamos para seguir.
Hoy he escuchado buenas nuevas, por fin. Palabras de alivio. Una mirada sincera, en la que poder confiar.
Después de tanta incertidumbre, de escuchar lo que ocurre por terceros. El miedo a no saber, a que no te lo estén contando todo para no herirte... se ha disipado. Estas orejitas mías han oído música en el hospital. Y los nudos de la barriga se han deshecho. Respirto hondo, y como el oxígeno llega por fin a mi cabeza, lo he visto claro: se puede.


Sí. Se puede, claro que se puede.¿Cómo he podido dudarlo siquiera?
Esto es nuevo para nosotros, pero es común para mucha gente. 
No existe aún algo o alguien que pueda con nosotros, ¿aún no os habéis dado cuenta?
Podemos con todo.
Con mi familia, pese a no elegirla, me tocó la lotería.

miércoles, 7 de julio de 2010

no podemos huir

'Si Dios existe, que se entregue'
Carmelo Gómez
.
La infelicidad. 
La enfermedad.
La tristeza.
El dolor.
La incomprensión.
La soledad.
El desamor.
Los enemigos.
Los nervios.
La muerte.
Las putadas.
Todos están al acecho.
Nos vigilan.
Y siempre, una o varias de las cosas anteriores, nos acaban alcanzando.

martes, 6 de julio de 2010

bofetón educativo


Hay adultos que se comportan como niños.
La pena es que a ellos no puedes darles una bofetada para que se les 'pase la tontería'.
Tienes que aguantarlos. 
Y yo, que soy paciente por defecto profesional, pierdo los nervios y aprieto los puños.

sábado, 3 de julio de 2010

Soy oposición. Me opongo a las relaciones sin sentido

‘mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma más divertida’
Woody Allen

La gente bebe. Habla. Entra. Sale. Sale a cenar. Queda para ver el fútbol. Queda con gente del trabajo. Con amigos. Con familiares. Con simples conocidos. Saluda por la calle a personas de las que en ocasiones no recuerda el nombre. Pero ¿de qué hablan? ¿En realidad se caen bien, tienen algo en común…?
Miro a mi alrededor, y no veo relaciones sinceras.
Desde hace un tiempo he dejado de saludar por la calle y en bares a gente que me cae mal. No tiene sentido mantener esas relaciones absurdas. Pararte delante de alguien para hablar del tiempo y saber que en cuanto te alejes dos pasos te pondrán a parir.
Ell@s saben quienes son.
¿Soy estúpida? Eso pensarán ellos. Pero se equivocan.
Solo soy la persona más sincera que conocen. Ya quisieran que los buitres hipócritas de los que están rodeados fuesen la mitad de sinceros que yo.
Y sí, tampoco tengo abuelas.
Así que no jodáis con que me hecho flores. Que lo malo también me lo sé reconocer.